Los pagos realizados en una economía se pueden dividir en dos: Pagos de Alto y Bajo Valor. Los pagos de bajo valor o al detalle se derivan en su mayoría, de transacciones entre clientes de diferentes entidades bancarias y son por lo general, como su nombre lo indica, de bajo importe. Su operatividad involucra pagos en efectivo y mediante instrumentos distintos del efectivo, tales como cheques, débitos y créditos directos, cajeros automáticos, tarjetas de crédito, tarjetas de débito y prepago.
Los pagos de bajo valor se caracterizan por los siguientes elementos:
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Bajo monto |
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No hay necesidad de procesamiento y liquidación en tiempo real |
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Procesamiento de grandes volúmenes |
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No están involucrados pagos del mercado interbancario de dinero. |
Los pagos de alto valor se canalizan, en su gran mayoría, a través de sistemas de transferencias que varían en su forma de operar según el tipo de mercado en que se originen las transacciones (interbancario de dinero, de divisas, etc. ) y en los que por lo general, previo a la orden de pago se realiza una sesión de negociación electrónica. Los sistemas de transferencias de alto valor son más riesgosos y complejos, tanto por el monto de las transacciones realizadas como por la velocidad y el tiempo, factor que se torna crítico en estas operaciones.
Un factor determinante hoy en día en el diseño, desarrollo e implementación de los sistemas de transferencia de alto valor es el desarrollo tecnológico. EL avance logrado en este campo durante la última década ha permitido un significativo mejoramiento en aspectos de eficiencia operativa y de seguridad, relacionados con el funcionamiento de los sistemas de pago.
Corresponde al Banco Central velar y garantizar a los usuarios de los servicios financieros y bancarios que los participantes de la Cámara de Compensación acrediten los fondos de alto y bajo valor compensados.
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