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15/04/2026 - 12:14 Perspectivas Macroeconómicas 2026
Nombre del informe / Estadística / u otros
Perspectivas Macroeconómicas 2026
Para informes - cuerpo

 


 

Abril 2026

 

En esta nota se presentan los resultados de las proyecciones más recientes del Banco Central de Nicaragua (BCN) de las principales variables macroeconómicas, obtenidas a través de herramientas de programación financiera y con los datos disponibles a la fecha.

 

Contexto

 

Al primer trimestre de 2026, la economía nicaragüense se mantiene en una senda de expansión robusta, con una baja tasa de desempleo e inflación, apoyada en la coordinación de las políticas fiscal y monetaria para preservar la estabilidad macroeconómica. A su vez, continúa la evolución positiva de las exportaciones y otros flujos externos. En este contexto, se mantienen políticas públicas que garantizan la sostenibilidad fiscal y externa, con el Gobierno acumulando ahorros precautorios para enfrentar choques y el BCN incrementando las reservas internacionales para reforzar la capacidad de resguardar el régimen cambiario vigente y apoyar la estabilidad del sistema financiero. Todo esto contribuye a sustentar las cifras de las proyecciones para 2026.

En el entorno internacional, la incertidumbre asociada a la coyuntura geopolítica y comercial está incidiendo en la evolución de precios internacionales y en las cadenas de suministro, lo que ha afectado las perspectivas económicas a nivel mundial. Además, aunque algunos bancos centrales de economías avanzadas redujeron las tasas de interés en 2025, las condiciones financieras internacionales continúan siendo restrictivas, lo cual podría prolongarse si los precios de la energía permanecen elevados y presionan las expectativas de inflación. Cabe destacar que la economía nicaragüense presenta fortalezas que se derivan de un marco de políticas macroeconómicas adecuadas, lo cual le permite estar preparada para enfrentar choques del entorno internacional.

En el ámbito doméstico, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 4.9 por ciento en 2025, respaldado por la expansión de la mayoría de las actividades económicas e impulsado, por el lado del gasto, por la inversión y el consumo —que dinamizaron la demanda interna—, así como por el incremento de las exportaciones. De acuerdo al último dato del Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), correspondiente a enero de 2026, el crecimiento de la actividad económica fue de 6.4 por ciento interanual, destacándose el desempeño de los servicios y de actividades productivas como la explotación de minas y canteras, construcción y pecuario.

En el mercado laboral, la tasa de desempleo permanece baja (3% en febrero de 2026) y el empleo formal se mantuvo estable. Así, a marzo de 2026, se registró un incremento de 1.1 por ciento en el número de afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) con relación al cierre de 2025, equivalente a 8,718 trabajadores adicionales, con un total de 818,915 afiliados.

La inflación doméstica continua baja, ubicándose en 2.86 por ciento interanual en febrero de 2026, favorecida por la moderación en los precios de los alimentos, el descenso gradual de la inflación internacional, deslizamiento cambiario en cero por ciento, continuidad de los subsidios a bienes y servicios clave, y la efectiva coordinación de políticas monetarias y fiscales. Se espera que la inflación continúe baja, consistente con una política monetaria y fiscal equilibrada, pero persisten riesgos de una mayor inflación importada ante las presiones sobre los precios internacionales y las cadenas de suministro globales.

En la balanza de pagos, se mantiene una dinámica positiva de los flujos externos hacia la economía, destacándose el incremento de las exportaciones de mercancías y de zonas francas en 53.5 por ciento interanual en enero de 2026. En particular, el desempeño de las exportaciones de mercancías ha sido propiciado por un contexto de precios favorables para los principales productos de exportación nacional y de una estructura productiva y exportadora sólida. A su vez, las importaciones crecieron, dando impulso a la actividad productiva. En lo relativo a otros flujos externos, se espera que estos continúen dinámicos, en particular, los ingresos por inversión extranjera directa (IED).

Los balances del sector público se mantienen equilibrados, reflejando superávits determinados principalmente por el crecimiento de los ingresos tributarios y una política de focalización del gasto público. En este contexto, el Gobierno ha acumulado reservas financieras y ha garantizado la sostenibilidad de la deuda, de tal manera que el saldo de la deuda pública a diciembre de 2025 se ubicó en 48.1 por ciento del PIB (51.7% al cierre de 2024).

El proceso de intermediación financiera se ha consolidado, destacándose el desempeño de la actividad crediticia, apalancada por el aumento de los depósitos del público. Asimismo, se continúan observando niveles adecuados en la calidad del crédito, solvencia, liquidez y rentabilidad. La estabilidad financiera ha sido propiciada por el dinamismo de la actividad económica, que ha incidido positivamente sobre las expectativas de los agentes económicos y la capacidad de pago de los hogares y de las empresas.

En este contexto de desempeño favorable de la economía, pero con desafíos derivados del entorno internacional, la política monetaria y cambiaria del BCN sigue velando por la estabilidad de la moneda nacional, propiciando condiciones financieras apropiadas para impulsar el crecimiento económico y la intermediación financiera. Así, en correspondencia con la evolución de las tasas de interés internacionales y las condiciones monetarias internas, en enero de 2026 el BCN redujo la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en 25 puntos base, situándola en 5.75 por ciento, para luego mantenerla en este nivel al mes de abril. A su vez, las principales variables monetarias continúan reflejando un comportamiento positivo, con el numerario y los agregados monetarios creciendo, en línea con la evolución de la actividad económica. También destaca el mayor uso de la moneda nacional en las transacciones, en el marco de las políticas para propiciar el uso del Córdoba.

El mercado cambiario continuó reflejando dinamismo y estabilidad, en un contexto de crecimiento económico y de factores que han favorecido la generación de flujos externos al país. Así, la mayor oferta de dólares, una política monetaria consistente con las condiciones domésticas y externas, y la posición en córdobas de los bancos y el Gobierno han propiciado que en las operaciones cambiarias del BCN se continúen registrando compras netas de divisas y que se mantenga una brecha cambiaria baja y estable. Esto ha contribuido al aumento de las reservas internacionales brutas (RIB), que al cierre de marzo de 2026 se situaron en 9,432.9 millones de dólares, consistente con una cobertura de 4.1 veces la base monetaria, fortaleciendo la capacidad para resguardar el régimen cambiario.

 

Proyecciones 2026

 

Dado los resultados positivos del desempeño de las principales variables de la economía nicaragüense al primer trimestre de 2026 (IMAE, empleo, inflación, exportaciones, recaudación, crédito, entre otras), se ha revisado el escenario macroeconómico respecto al presentado en la nota de Perspectivas Macroeconómicas 2025-2026, publicada en enero de 2026. En particular, se ha ajustado la proyección del saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, dado un comportamiento observado mejor al esperado.

Con respecto a la actividad económica, en esta nota sobre Perspectivas Macroeconómicas 2026, el BCN mantiene la proyección de crecimiento para 2026 en un rango de 3.5 – 4.5 por ciento. Esto se fundamenta en los resultados positivos reflejados en los datos más recientes, en la expectativa de una dinámica favorable en la mayoría de los sectores de la economía y en que las fortalezas de la economía contrarresten los efectos sobre el producto ante la materialización de riesgos asociados a choques externos y eventos climáticos. Respecto al mercado laboral, se prevé que el empleo continúe estable, con una tasa de desempleo promedio de 3.0 – 3.5 por ciento.

En lo que respecta a la inflación doméstica, se espera que se mantenga baja al cierre de 2026, por tanto, el BCN mantiene el rango de proyección de la inflación en 2.5 – 3.5 por ciento, sustentado en un marco de política fiscal, monetaria y cambiaria adecuado, con las políticas de subsidio del Gobierno para contener el incremento del costo de vida de la población y una tasa de deslizamiento cambiario de cero por ciento que contribuye a atenuar la inflación. Si bien los pronósticos para 2026 son favorables, estos se encuentran condicionados por la transitoriedad de choques externos que generan presiones sobre los precios internacionales y las cadenas de suministro globales, así como a un buen ciclo de producción agropecuaria.

Por el lado del sector externo, se proyecta un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos en un rango de 5.0 – 6.0 por ciento del PIB en 2026 (3.5 – 4.5% del PIB proyectado en enero), sustentado en la evolución observada durante 2025 y la continuidad del crecimiento de las exportaciones, considerando también un impacto neto moderado sobre el comercio exterior de los choques externos vinculados a los conflictos geopolíticos y políticas arancelarias. Asimismo, se espera que las reservas internacionales continúen fortaleciéndose, consistente con las proyecciones fiscales y monetarias y del resto de balances macroeconómicos, garantizando la estabilidad del mercado cambiario.

En el ámbito de la política monetaria, el BCN considera que el nivel actual de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) es consistente con los objetivos de crecimiento y de estabilidad de la intermediación financiera; no obstante, considerará ajustes en función de la evolución de las condiciones monetarias internas y externas. La política de tasas de interés del BCN, junto con el resto de sus instrumentos monetarios, continuará enfocada en favorecer la intermediación financiera y la movilización del crédito, con el propósito de apoyar el crecimiento económico.

Si bien las perspectivas macroeconómicas para el año 2026 son favorables, persisten riesgos que podrían incidir sobre la evolución de variables económicas, como la persistencia de los conflictos geopolíticos que deriven en mayores afectaciones a las cadenas de suministro, aumentos de precios, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. En el país, también persisten los riesgos relacionados a los eventos climáticos, que pueden incidir sobre la evolución de variables macroeconómicas.

No obstante, la economía nicaragüense ha dado muestras de fortalezas, como el grado de apertura alcanzado, que ayudan a mitigar los riesgos y propiciar un crecimiento mejor al previsto. Adicionalmente, la estabilidad del sistema financiero, que ha aumentado la captación de recursos a través de los depósitos para canalizarlos hacia el crédito, en conjunto con la adecuada coordinación de las políticas fiscales, monetarias y financieras, también contribuyen al crecimiento económico esperado. Finalmente, es importante mencionar que el fortalecimiento del marco regulatorio monetario y financiero realizado a finales de 2024 y durante 2025 aumentó el conjunto de herramientas a disposición de las autoridades monetarias y financieras para mitigar los riesgos a los que está expuesta la economía.

 

Perspectivas Macroeconómicas Abril 2026