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31/07/2026 - 11:38 Informe de Política Monetaria y Cambiaria a Julio 2026
Nombre del informe / Estadística / u otros
Informe de Política Monetaria y Cambiaria a Julio 2026
Para informes - cuerpo


 

 

Julio 2026

 



 

 

Presentación

 

El Informe de Política Monetaria y Cambiaria (IPoMC) describe las decisiones y acciones realizadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN) en la formulación y ejecución de la política monetaria y cambiaria del país. El informe incluye una descripción de la evolución monetaria y cambiaria reciente y de los principales aspectos del entorno económico y financiero internacional y nacional, así como las perspectivas de indicadores clave, como la actividad económica y la inflación.

El BCN determina y ejecuta la política monetaria y cambiaria atendiendo a su objetivo fundamental que es la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos, según lo establecido en la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero. Este objetivo central opera a través de tres objetivos intermedios, que son (i) anclar la evolución de los precios y las expectativas; (ii) mantener niveles adecuados de reservas internacionales; y (iii) favorecer la liquidez del sistema financiero.

Para cada objetivo intermedio el BCN establece instrumentos y variables de seguimiento, a los cuales se hace referencia en este informe. Así, los principales instrumentos de política monetaria incluyen (i) las Operaciones de Mercado Abierto (Reportos Monetarios, Letras del BCN, Títulos de Inversión, Valores del Gobierno); (ii) el Encaje Legal; (iii) los Depósitos Monetarios; (iv) los préstamos de liquidez, y (v) el financiamiento excepcional.

Adicionalmente, el BCN establece una política de tasas de interés, principalmente a través de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM), que es la tasa de interés que utiliza para señalizar el costo en córdobas de las operaciones monetarias de liquidez a plazo de 1 día, y que constituye además la tasa interna del corredor de tasas conformado por las ventanillas de reportos y depósitos monetarios.

Por otra parte, los instrumentos de la política cambiaria incluyen la tasa de deslizamiento del tipo de cambio oficial y la comisión de venta de divisas. La fijación del tipo de cambio oficial, con minidevaluaciones diarias preanunciadas, o deslizamiento cambiario, actualmente a una tasa de cero por ciento (0%) anual, es el instrumento principal del BCN para anclar la evolución de los precios domésticos y las expectativas. Así, en el mediano plazo, y en ausencia de elementos sustanciales que afecten la oferta o demanda de bienes o servicios, los precios en la economía en promedio evolucionan en correspondencia con el deslizamiento cambiario y la inflación internacional (bienes y servicios importados).

 

Resumen Ejecutivo

 

Durante el primer semestre de 2026, la economía nicaragüense continuó en una trayectoria de expansión del Producto Interno Bruto (PIB), con bajas tasas de desempleo e inflación, desempeño que ha sido apoyado por un marco de políticas macroeconómicas adecuado. Así, en el ámbito de la política monetaria, el Banco Central de Nicaragua (BCN) ha seguido orientando sus decisiones a garantizar condiciones de liquidez que faciliten la intermediación financiera y fomenten el uso de la moneda nacional. En materia cambiaria, el BCN ha mantenido la tasa de deslizamiento cambiario del córdoba respecto al dólar estadounidense en cero por ciento (0%) anual. Asimismo, el marco de política ha estado caracterizado por una gestión fiscal que genera superávits y permite al Gobierno la acumulación de reservas financieras. En este sentido, la coordinación de la política monetaria y de la política fiscal ha fortalecido la capacidad de reacción del país ante choques adversos y fomenta la confianza de los agentes económicos.

En el entorno internacional prevalecen los riesgos geopolíticos y la incertidumbre en el comercio mundial. Las tensiones en Medio Oriente han generado un choque sobre los precios internacionales de la energía y han ejercido presiones inflacionarias en los mercados de materias primas. Sin embargo, el buen desempeño económico de los principales socios comerciales de Nicaragua ha favorecido la demanda de los productos de exportación nacionales y la entrada de flujos externos, en un contexto de términos de intercambio favorables. Además, la economía nicaragüense se mantiene respaldada por un marco de políticas macroeconómicas que le permite amortiguar choques externos y cuenta con un sector primario exportador competitivo.

En el ámbito de la actividad económica doméstica, el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) de abril de 2026 mostró un crecimiento acumulado de 4.8 por ciento, reflejándose un mayor dinamismo en las actividades de minas y canteras, construcción, comercio, hoteles y restaurantes, pecuario e intermediación financiera. Desde el enfoque del gasto, el PIB del primer trimestre de 2026 estuvo impulsado por la demanda interna, destacando el crecimiento del consumo privado en 4.4 por ciento y la inversión fija privada en 15.8 por ciento. A esto se sumó el dinamismo de las exportaciones, con aumento del 12.9 por ciento, acompañado de una desaceleración en el ritmo de crecimiento de las importaciones.

En el mercado laboral, la tasa de desempleo se mantiene baja, ubicándose en 2.8 por ciento en mayo de 2026, acompañada de estabilidad del empleo formal y mejora de los salarios reales. En este sentido, la afiliación al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) registró un total de 819,877 asegurados a junio de 2026, lo que representa un incremento neto interanual de 2,528 personas. Este comportamiento fue impulsado principalmente por la generación de empleo en el sector servicios, destacando las ramas de comercio, intermediación financiera, servicios comunales y transporte y comunicaciones. Por otra parte, los salarios nominales de los asegurados del INSS crecieron 5.1 por ciento interanual a junio de 2026, mientras que los salarios reales crecieron un 1 por ciento, apoyados en el dinamismo de la actividad económica y las políticas de estabilidad de precios.

La inflación general a junio se ubicó en 3.98 por ciento interanual y la subyacente en 3.08 por ciento. La dinámica de los precios domésticos es el resultado del efecto combinado de factores atenuantes como la continuidad de los subsidios a bienes y servicios clave (que incluyen el congelamiento de precios de diésel, gasolina y gas butano), la política de deslizamiento cambiario de cero por ciento y la coordinación de las políticas monetaria y fiscal. No obstante, también se enfrentaron presiones de factores adversos, como las derivadas de la evolución de los precios internacionales y las incipientes condiciones climáticas de El Niño. En términos de contribución, los mayores impulsos provinieron de las divisiones de alimentos y bebidas, restaurantes y hoteles, educación y bienes y servicios.

En el período enero-mayo de 2026, las exportaciones totales registraron un crecimiento interanual de 19.4 por ciento, impulsadas por el aumento de las exportaciones de mercancías en 38.4 por ciento, principalmente de oro, carne, café y plata, mientras que las exportaciones de zona franca disminuyeron 10.1 por ciento. A su vez, las importaciones CIF de mercancías aumentaron 11.1 por ciento interanual, reflejando incrementos en la factura petrolera por mayores precios, así como en el valor de los bienes de capital e intermedios. Los términos de intercambio mejoraron en 8.6 por ciento interanual, por mayores precios de las exportaciones. Así, la balanza de pagos registró en el primer trimestre de 2026 un superávit en la cuenta corriente de 939 millones de dólares (15.5% del PIB), como resultado del dinamismo de las exportaciones, los ingresos por turismo y otros flujos netos. En el caso de los ingresos por turismo, estos alcanzaron 159 millones de dólares en el primer trimestre, lo que representó un aumento interanual de 40.1 por ciento.

El sistema bancario y financieras (SBF) mantiene indicadores de solvencia y liquidez dentro de los parámetros regulatorios. En este contexto, la cartera de crédito creció 11.2 por ciento interanual en junio de 2026, respaldada principalmente por un incremento del 14.4 por ciento en los depósitos del público. Asimismo, el SBF refleja niveles adecuados de capitalización y una evolución favorable en la calidad de la cartera de crédito.

Los resultados del Sector Público No Financiero (SPNF) reflejaron un superávit acumulado después de donaciones de 33,776.7 millones de córdobas a abril de 2026. Este resultado muestra el fortalecimiento de la posición fiscal, apoyado en un crecimiento del 19.5 por ciento en los ingresos tributarios y una gestión ordenada del gasto. La política fiscal se mantiene equilibrada, con un gasto público financiado y alineado con las prioridades del Presupuesto General de la República (PGR) y el Marco Presupuestario de Mediano Plazo (MPMP), orientado a la inversión en infraestructura productiva y programas sociales. El saldo de la deuda pública se ubicó en 48.5 por ciento del PIB en abril de 2026 (48.1% al cierre de 2025), un nivel considerado sostenible.

Durante el primer semestre de 2026, las acciones de política del BCN se orientaron a facilitar la gestión de liquidez del sistema financiero, promover el mayor uso del córdoba, señalizar estabilidad en las tasas de interés y garantizar la convertibilidad de la moneda nacional manteniendo la tasa de deslizamiento cambiario del córdoba respecto al dólar estadounidense en cero por ciento (0%) anual. Así, el BCN redujo en 25 puntos básicos su Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en enero, situándola en 5.75 por ciento, nivel que se mantuvo en el período febrero-julio. Mediante operaciones de mercado abierto (OMA), el BCN facilitó la administración de liquidez del sistema financiero, resultando en una absorción de liquidez en moneda nacional y extranjera, y propició un mayor uso de la moneda nacional a través de sus instrumentos monetarios, lo que, sumado a la coordinación de la política monetaria con la política fiscal, contribuyó al fortalecimiento de las Reservas Internacionales Brutas (RIB). Así, en junio de 2026, las RIB alcanzaron un saldo de 9,808.6 millones de dólares (aumento de US$1,483.9 millones en el primer semestre), con una cobertura de 4.6 veces la base monetaria, aumentando así la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente.

A pesar de la materialización de algunos riesgos en el entorno internacional que podrían incidir en la economía doméstica, las perspectivas para la economía nicaragüense se mantienen favorables, sustentadas en fundamentos macroeconómicos sólidos y una trayectoria de políticas coherente. En este contexto, se mantiene la mayoría de las proyecciones presentadas en el informe de Perspectivas Macroeconómicas 2026, publicado en abril de 2026.

Considerando que los resultados observados en los principales indicadores económicos muestran estabilidad en su trayectoria, el BCN proyecta que el PIB crezca en un rango de 3.5 – 4.5 por ciento en 2026. A su vez, se prevé que el empleo continúe estable, con una tasa de desempleo promedio de entre 3.0 y 3.5 por ciento en 2026. Por otra parte, se espera la continuidad en la estabilidad de precios, por lo que se estima que la inflación converja a un rango de 2.5 – 3.5 por ciento en 2026. Mientras que, por el lado del sector externo, se espera que la balanza de pagos presente un superávit de cuenta corriente en el rango de 7.0 – 8.0 por ciento del PIB en 2026.

Si bien las perspectivas macroeconómicas son favorables, persisten riesgos que podrían incidir sobre la evolución de variables económicas, como la persistencia de los conflictos geopolíticos que deriven en mayores afectaciones a las cadenas de suministro, aumentos de precios, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. En el país, también persisten los riesgos relacionados a los eventos climáticos, que pueden incidir sobre la evolución de variables macroeconómicas.

Finalmente, se espera que, en caso de ocurrencia de eventos adversos externos y/o climáticos, el impacto en el escenario macroeconómico sea moderado, considerando que la economía nicaragüense ha desarrollado fortalezas que podrían mitigar dichos eventos. En particular, el país cuenta con un alto grado de apertura comercial, un sistema financiero estable, así como una adecuada coordinación de las políticas fiscales, monetarias y financieras. Adicionalmente, el fortalecimiento del marco legal de la política monetaria y financiera, realizado durante los últimos dos años, incluyó nuevos instrumentos para salvaguardar la estabilidad macrofinanciera.

 

1. Entorno económico internacional

 

Durante el primer semestre de 2026, el entorno económico y financiero global se caracterizó por un elevado nivel de incertidumbre, derivado principalmente de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Esta situación ha opacado dinámicas estructurales favorables, como el avance en la inversión tecnológica y la transición hacia condiciones financieras más holgadas, debido a su impacto adverso en los precios de las materias primas, las expectativas de inflación y el costo del financiamiento. En este contexto, la persistencia del conflicto continúa alimentando la volatilidad en los mercados y prolongando un escenario de riesgos globales.

De acuerdo con el Informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en julio de 2026, los efectos del conflicto en Medio Oriente se ven parcialmente contrarrestados por el impulso de la inversión tecnológica global y los avances en la adopción de la inteligencia artificial (IA). El FMI señala que el impacto varía considerablemente según el grado de exposición de cada país al conflicto y su posición en la cadena de valor tecnológica. Así, los exportadores de energía ubicados fuera de la zona de conflicto se benefician de términos de intercambio favorables, mientras que las economías que han logrado capitalizar el auge tecnológico registran una mayor actividad, aun siendo importadoras de energía. En contraste, se observa un debilitamiento de la actividad entre los importadores de energía con una participación limitada en la cadena de valor tecnológica, grupo en el que se encuentran numerosos países de ingreso bajo.

El FMI proyecta que el crecimiento mundial se desacelere a 3.0 por ciento en 2026 y crezca 3.4 por ciento en 2027. Este escenario de referencia es consistente con las proyecciones publicadas en abril de 2026. Asimismo, el organismo indica que, si bien los riesgos para las perspectivas están más equilibrados que en la edición anterior, mantienen un sesgo a la baja. En particular, persiste la posibilidad de un recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, lo que podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, exacerbar las disrupciones en las cadenas globales de suministro, intensificar las presiones inflacionarias y tensionar las condiciones financieras globales.

En este escenario de referencia, se estima que el crecimiento de las economías avanzadas se sitúe en 1.7 por ciento en 2026 y en 1.8 por ciento en 2027 (-0.1 y +0.1 puntos porcentuales, respectivamente, respecto a lo previsto en abril de 2026). En el caso de Estados Unidos, se anticipa que la actividad económica esté respaldada por la política fiscal, condiciones financieras favorables, la continua inversión en tecnología y la solidez de la productividad; el impacto del conflicto geopolítico resulta limitado, dado que el país es un exportador neto de energía. En la zona del euro, se proyecta una expansión moderada, debido a un efecto arrastre negativo del primer trimestre, atribuible principalmente a factores idiosincráticos en algunos países de la región, así como a una moderación generalizada. A esto se suma el impacto restrictivo del encarecimiento de la energía —pese a ciertas medidas fiscales de amortiguamiento— y el debilitamiento de la confianza de los consumidores. Por su parte, en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, se estima que el crecimiento se ubique en 3.8 por ciento en 2026 y repunte hasta alcanzar 4.5 por ciento en 2027. En China, se proyecta una desaceleración del crecimiento hasta situarse en 4.6 por ciento en 2026, reflejando el impacto de los precios mundiales del petróleo y la prolongación de la incertidumbre, según el FMI.

En cuanto a la evolución de los precios, se anticipa que el descenso continuado de la inflación mundial experimente una interrupción en su ritmo. La escalada de los precios de la energía condujo a un repunte de la inflación general interanual por tercer mes consecutivo en mayo de 2026, interrumpiendo la trayectoria a la baja iniciada a principios de 2024. En este contexto, se proyecta que la inflación global aumente de 4.1 por ciento en 2025 a 4.7 por ciento en 2026, para luego moderarse hasta 3.9 por ciento en 2027. Las proyecciones de inflación para 2026 y 2027 se revisaron al alza en 0.3 y 0.2 puntos porcentuales, respectivamente, en comparación con las estimaciones de abril. Además, se estima que la dinámica inflacionaria continúe siendo desigual entre países, debido a diferencias en el traspaso de las variaciones del tipo de cambio a los precios, la persistencia de la inflación de servicios, las condiciones de los mercados laborales y la creciente relevancia de factores específicos de cada economía.

En el caso de Estados Unidos, se anticipa que la inflación retorne gradualmente a su nivel objetivo hacia finales de 2027, en línea con la trayectoria observada en otras economías avanzadas. La confianza del consumidor estadounidense se ha mantenido deprimida en un contexto de expectativas inflacionarias al alza. Desde el estallido del conflicto en Medio Oriente, el aumento pronunciado de los precios de la energía había impulsado una tendencia alcista en los precios al consumidor; no obstante, los datos con corte a junio de 2026 muestran una moderación en los precios energéticos, lo que ha mitigado las presiones sobre el poder adquisitivo de los hogares.

De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el precio promedio del crudo WTI se situó en 83.9 US$/barril durante el primer semestre de 2026 (frente a 68.2 US$/barril en el mismo período de 2025), mientras que el Brent promedió 91.7 US$/barril (71.9 US$/barril en 2025). Respecto a las perspectivas, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) estimó a inicios de julio que el precio del Brent promediaría 81.9 US$/barril en 2026, para descender a 64.8 US$/barril en 2027. De manera similar, la EIA proyecta que el precio promedio del WTI se ubique en 76.2 US$/barril en 2026 y disminuya a 60.8 US$/barril en 2027.

Por su parte, los precios de otras materias primas, en particular los alimentos, mostraron una evolución relativamente estable hasta junio de 2026, aunque con dinámicas heterogéneas entre productos. El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) registró una variación promedio anual de 1.6 por ciento, impulsada principalmente por los precios de la carne y los aceites, y compensada por los descensos en los del azúcar, los cereales y los productos lácteos.

Respecto a la política monetaria, se espera que los bancos centrales en las principales economías sigan diferentes ritmos en sus decisiones de tasas de interés, reflejando las divergencias en la magnitud y persistencia de las presiones inflacionarias. Según el FMI, se prevé que las tasas de política en la zona del euro y Estados Unidos se mantengan en gran medida estables, en un contexto de repunte de la inflación.

En el caso de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), en su reunión del 16 y 17 de junio de 2026, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió mantener el rango objetivo para la tasa de fondos federales entre 3.50 y 3.75 por ciento. La economía estadounidense se expande a un ritmo sólido, con un fuerte crecimiento de la productividad y la inversión de capital, mientras que la creación de empleo se mantiene a la par del crecimiento de la fuerza laboral y la tasa de desempleo ha variado poco. No obstante, la inflación continúa elevada respecto al objetivo del 2 por ciento, reflejando en parte choques de oferta que han impulsado los precios en algunos sectores, como el energético. De acuerdo con las proyecciones económicas del FOMC de junio de 2026, el crecimiento del PIB real se situaría en 2.2 por ciento en 2026 y 2.3 por ciento en 2027; la tasa de desempleo se mantendría en 4.3 por ciento en ambos años; y la inflación PCE sería de 3.6 por ciento en 2026 y 2.3 por ciento en 2027. Ante un crecimiento resiliente, un mercado laboral aún firme y una inflación persistente, se espera que la Fed mantenga una postura cautelosa, condicionando cualquier flexibilización a la evolución de la inflación.

En tanto, el Banco Central Europeo (BCE), después de haber situado su tasa de política monetaria en torno al nivel considerado neutral en junio de 2025, decidió en junio de 2026 endurecer la postura en 25 puntos base, elevándola a 2.25 por ciento, y en julio la mantuvo sin variación, en respuesta a las nuevas presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Medio Oriente. En este escenario, si bien la inflación general descendió al 2.8 por ciento en junio, se indica que el aumento de los precios de la energía desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, junto con su impacto en los precios de los alimentos, bienes y servicios, probablemente mantendrá la inflación muy por encima del objetivo del 2 por ciento hasta el primer semestre de 2027. Asimismo, se advierte que los riesgos para las perspectivas de crecimiento apuntan a la baja debido a la perturbación energética, mientras que los riesgos para la inflación apuntan al alza, dado que los efectos indirectos y de segunda ronda podrían intensificarse si los precios energéticos se mantienen elevados por más tiempo.

La mayoría de los bancos centrales de la región de América Latina ha mantenido un enfoque prudente en la relajación de su política monetaria, ante expectativas de inflación persistentes, volatilidad cambiaria e incertidumbre externa. En particular, Brasil mantuvo una postura restrictiva durante 2025, ante expectativas inflacionarias por encima del objetivo, y solo inició un ciclo de recortes cautelosos a principios de 2026 conforme la inflación comenzó a moderarse. En contraste, Chile, Perú y México aplicaron recortes moderados y escalonados en sus tasas de política, acercando sus tasas a niveles más neutrales hacia 2026, aunque manteniendo cierto margen de política monetaria restrictiva en comparación con las economías avanzadas. En Centroamérica y República Dominicana (CARD), el ciclo de relajamiento monetario se moderó durante enero-julio de 2026, en un contexto de inflación controlada y estabilidad macroeconómica regional. Honduras (5.75%) y República Dominicana (5.25%) mantuvieron estables sus Tasa de Política Monetaria (TPM), mientras que Costa Rica (3%), Guatemala (3.50%), y Nicaragua (5.75% la TRM) realizaron reducciones de 25 puntos básicos.

En general, el balance de riesgos para las perspectivas mundiales en 2026 se ha vuelto más equilibrado, en comparación con lo señalado en informes anteriores del FMI, aunque aún se mantiene inclinado a la baja. Por el lado de los riesgos a la baja, una posible corrección en las expectativas impulsadas por la tecnología podría llevar a una revisión a la baja de las ganancias de productividad y rentabilidad asociadas a la inteligencia artificial (IA). Asimismo, persisten las amenazas de una intensificación del conflicto en Medio Oriente, que podría exacerbar la volatilidad de los precios de las materias primas y amenazar las cadenas de suministro, junto con una posible aceleración de la fragmentación comercial y la imposición de nuevas restricciones arancelarias y no arancelarias. A esto se suma que los amortiguadores de política erosionados y la elevada deuda pública en varias economías exponen a los mercados soberanos a una reevaluación de la sostenibilidad fiscal, lo que podría elevar los rendimientos de los bonos y endurecer las condiciones financieras globales, intensificando las presiones de refinanciamiento. Por el lado de los riesgos al alza, una normalización de los mercados energéticos más rápida de lo esperado, una inversión tecnológica más fuerte que derive en una adopción generalizada y eficiente de la IA, el resurgimiento de una cooperación durable que reduzca las barreras comerciales y la implementación de reformas estructurales podrían impulsar la productividad y mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Finalmente, los riesgos para la estabilidad financiera global siguen elevados ante la divergencia de políticas monetarias y el fortalecimiento del dólar. El FMI ha advertido sobre un posible endurecimiento abrupto de las condiciones financieras, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y las presiones inflacionarias, lo que ya ha provocado disminuciones en el precio de las acciones globales y pronunciados aumentos en los rendimientos de bonos soberanos. Los mercados emergentes son los principales afectados por el dólar fuerte y el alza energética, enfrentando presiones cambiarias y salidas de capital derivadas de la liquidación de posiciones de carry trade y el deterioro de sus términos de intercambio. Esta vulnerabilidad se agrava por su dependencia de flujos de deuda especulativa en lugar de inversión extranjera directa estable. Asimismo, un endurecimiento brusco podría desencadenar ventas forzadas por parte de intermediarios no bancarios apalancados, como los fondos de cobertura, amplificando la volatilidad en los rendimientos de la renta fija.

 

2. Estado de la economía

 

 

2.1. Actividad económica

 

De acuerdo con el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), el crecimiento acumulado de la actividad económica en enero-abril de 2026 se situó en 4.8 por ciento, reflejándose un mayor dinamismo en las actividades de minas y canteras (16%), construcción (15.4%), comercio (14.3%), hoteles y restaurantes (9.4%), pecuario (6.8%), otros servicios (5.4%), intermediación financiera (4.8%) y transporte y comunicaciones (4.2%). La tendencia-ciclo del IMAE registró, a abril de 2026, una expansión de la actividad económica de 3.8 por ciento interanual, de manera que se espera que la economía continúe su trayectoria de crecimiento.

Respecto al desempeño sectorial reflejado en el IMAE de abril de 2026, se observa un comportamiento mixto, no obstante, la mayoría de las actividades muestran dinamismo. En el caso del sector primario, el crecimiento acumulado en enero-abril de 2026 fue impulsado principalmente por las actividades de minería y la actividad pecuaria, favorecido por una demanda externa estable y buenos precios internacionales de los productos de exportación. Dentro del sector secundario se destaca la actividad de la construcción, impulsada por la inversión privada. En el sector terciario, la mayoría de las actividades de servicios muestran un comportamiento positivo.

Por el lado del gasto, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) al primer trimestre de 2026 fue determinado principalmente por la absorción interna (particularmente por el consumo privado y la inversión fija privada), pero también por la demanda externa neta. Así, el PIB al primer trimestre de 2026 creció 6.1 por ciento interanual, con un aumento del consumo privado (4.4%), la inversión fija privada (15.8%) y las exportaciones (12.9%).

El consumo privado podría estar siendo impulsado en parte por la baja tasa de desempleo, el aumento del salario real, el incremento del crédito de consumo y el crecimiento de otros ingresos netos de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Por su parte, la evolución positiva de la formación bruta de capital fijo fue principalmente resultado del crecimiento de la inversión fija privada. En tanto, la demanda externa neta registró mejora al primer trimestre con relación al mismo período de 2025, de manera que se observó un crecimiento real de las exportaciones (12.9%), en conjunto con un menor aumento de las importaciones (5.8%).

Se espera que el crecimiento de la actividad económica se mantenga sustentado en factores como el impulso de la demanda interna y el dinamismo de la demanda externa de materias primas. Sin embargo, según el reporte de junio de 2026 de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), las condiciones de El Niño están presentes y es probable que persistan hasta febrero de 2027, lo que podría incidir en la producción agropecuaria, principalmente durante 2026.

 

2.2. Mercado Laboral

 

El mercado laboral presenta un comportamiento estable, con una baja tasa de desempleo y estabilidad del empleo formal. Según la Encuesta de Empleo Mensual del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), en mayo de 2026 la tasa de desempleo abierto se ubicó en 2.8 por ciento y la tasa de subempleo en 38.9 por ciento, mientras la tasa de participación laboral se situó en 64.6 por ciento.

A su vez, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) registró 819,877 afiliados a la seguridad social a junio de 2026, lo que representó un crecimiento interanual de 0.3 por ciento, y un aumento de 2,528 asegurados con relación a junio de 2025. Por actividad económica, los mayores incrementos en la afiliación provinieron de las actividades relacionadas con los servicios, principalmente del comercio, sector financiero, servicios comunales y personales y transporte y comunicaciones. Por otra parte, se registró una reducción en la afiliación del sector industrial, asociada a la evolución del sector de zona franca.

Por otra parte, los salarios continuaron registrando mejoras, consistentes con el dinamismo de la actividad económica. Así, los salarios nominales de los asegurados del INSS crecieron 5.1 por ciento interanual a junio de 2026, mientras que los salarios reales crecieron un 1 por ciento interanual.

 

2.3. Inflación

 

La inflación general de junio de 2026 se ubicó en 3.98 por ciento interanual (0.89% en junio de 2025). Esta tasa de inflación es el resultado del efecto combinado de políticas orientadas a preservar la estabilidad de precios, como la continuidad de los subsidios a bienes y servicios clave (que incluye el congelamiento de precios de diésel, gasolina y gas butano), la política de deslizamiento cambiario de cero por ciento y la implementación de políticas monetaria y fiscal equilibradas, así como de factores adversos, como las presiones de los precios internacionales y las incipientes condiciones climáticas de El Niño.

En términos de contribución marginal a la inflación interanual, los mayores impulsos provinieron de las divisiones de alimentos y bebidas (2.51 p.p.), restaurantes y hoteles (0.55 p.p.), educación (0.27 p.p.) y bienes y servicios (0.27 p.p.), las que representaron en conjunto el 90.46 por ciento de la inflación total. En tanto, las divisiones que presentaron la mayor inflación interanual fueron alimentos y bebidas (6.70%), restaurantes y hoteles (4.76%), educación (4.40%), y bienes y servicios (3.70%).

 

En el caso de la inflación subyacente (que excluye los componentes del IPC con precios muy volátiles, como los alimentos perecederos y combustibles), esta se ubicó en 3.08 por ciento en junio de 2026 (2.87% registrado en junio de 2025).

Por otro lado, las mayores presiones de los precios internacionales sobre los precios domésticos se han manifestado en un aumento de la inflación de los bienes transables a 4.16 por ciento interanual en junio de 2026, siendo mayor que la inflación de bienes no transables (3.78%). Además, durante 2026 los precios de los bienes han registrado una variación interanual mayor que los precios de los servicios (4.72% versus 2.72%).

Con relación a la dinámica de la inflación en la región de Centroamérica y República Dominicana (CARD), a junio de 2026 la mayoría de los países registraron un incremento en la inflación, siendo Costa Rica el único país que presentó deflación (-0.32%), mientras que los países de mayor inflación fueron Honduras (5.83%) y República Dominicana (5.66%). En el resto de países la inflación se ubicó en niveles de entre 2.27 y 3.98 por ciento interanual. En promedio, la inflación regional se mantiene baja, apoyada en buena parte en las acciones de política monetaria, a pesar de que en los últimos tres meses se ha registrado una aceleración en línea con el contexto de precios internacionales, particularmente del petróleo y combustibles.

Por su parte, el Índice de Precios al Productor (IPP), que mide los costos iniciales de comercialización e influye en el IPC, registró una inflación interanual del 10.89 por ciento en mayo de 2026 (3.10% en mayo de 2025), con mayores incrementos en los sectores de minas y canteras (42.64%), industria (10.14%), productos pesqueros (10.19%) y productos agropecuarios (8.54%). En cambio, en los productos de suministros de electricidad, gas y agua se registró una variación interanual de 1.25 por ciento.

Finalmente, el Índice de Precios de Materiales de Construcción (IPMC) registró una variación interanual a mayo de 2026 de 5.26 por ciento (3.94% en mayo de 2025), la cual fue inducida por mayores precios en las líneas de cementos y derivados (7.56%), maderas y techos (7.10%) y electricidad e iluminación (5.95%), en tanto, se observaron menores variaciones de precios en las líneas de metales y derivados (0.92%) y sanitarios y pisos (1.07%).

 

2.4. Flujos externos

 

Durante el primer semestre de 2026, el sector externo ha estado expuesto a la incertidumbre comercial, los riesgos geopolíticos y el choque de precios de la energía por el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, la resiliencia y el buen desempeño económico de los principales socios comerciales de Nicaragua han favorecido la demanda de los productos de exportación nicaragüenses y la entrada de flujos externos (inversión extranjera directa, ingresos por turismo y otros flujos). Por otra parte, los productos de exportación han registrado aumentos de precios que han permitido mejorar los términos de intercambio, a pesar del aumento de los precios de importación de petróleo y combustibles. Mientras que las importaciones no petroleras registraron crecimiento, asociado al dinamismo de la absorción interna.

El saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos al primer trimestre de 2026 reflejó un superávit de 939 millones de dólares (15.5% del PIB) (superávit de US$361.8 millones en el primer trimestre de 2025). Este resultado fue impulsado por el dinamismo de las exportaciones de mercancías, ingresos por turismo y otros flujos netos. Respecto al déficit de bienes y servicios, este disminuyó en 75.8 por ciento interanual, lo que se explica por el aumento de las exportaciones en 34.5 por ciento interanual (alcanzando un total de US$2,919.5 millones), mientras que las importaciones registraron un aumento de 6.7 por ciento interanual (con un total de US$3,096.6 millones).

El déficit de la balanza comercial (que incluye mercancías generales y de zona franca) registró una disminución de 45 por ciento interanual en el período enero-mayo de 2026, situándose en 524.6 millones de dólares (US$953.8 millones en enero–mayo de 2025). Esta reducción respondió al mayor dinamismo de las exportaciones con relación al de las importaciones, favorecido por una mejora en los términos de intercambio del 8.6 por ciento interanual. Esta mejora resultó del alza del 12.2 por ciento en el índice de precios de exportación, impulsada principalmente por el oro, el café y la plata, atenuada con un incremento más moderado del 3.3 por ciento en el índice de precios de importación, asociado al encarecimiento del petróleo y sus derivados.

Las exportaciones totales presentaron un buen desempeño en el período enero-mayo de 2026, impulsadas principalmente por exportaciones de mercancías de 3,072.7 millones de dólares (crecimiento de 38.4%), mientras que, las exportaciones del régimen de zona franca disminuyeron hasta situarse en 1,279.3 millones de dólares (reducción de 10.1%), de tal manera que las exportaciones totales de mercancías y zona franca alcanzaron 4,352 millones de dólares, lo que representó un incremento de 19.4 por ciento interanual.

El crecimiento interanual de las exportaciones de mercancías del período estuvo impulsado principalmente por el dinamismo de las exportaciones de oro, carne bovina, café en grano y plata. Mientras que, se observaron menores exportaciones de maní, frijol, bebidas y rones, atún y azúcar, entre otros. Por país de destino, aumentaron las exportaciones hacia Estados Unidos, Canadá, Italia, Panamá, México y Suiza.

Por otra parte, las exportaciones de zona franca en el período enero-mayo de 2026 disminuyeron, principalmente como resultado de menores ventas de la rama textil, frutas y hortalizas, las cuales contrarrestaron el mayor valor exportado de aceite de palma, arneses, tabaco y productos pesqueros.

En lo que respecta a las importaciones de mercancías CIF, estas alcanzaron 4,389.6 millones de dólares en el período enero-mayo, registrando un incremento interanual del 11.1 por ciento, lo que se explica por el incremento en la factura petrolera en 37.9 por ciento, debido a mayores precios del petróleo y combustibles. Mientras las importaciones no petroleras aumentaron 6.8 por ciento en el período enero-mayo, registrándose mayores importaciones en los componentes de bienes de capital (14.8%) y bienes intermedios (10.3%), principalmente. Por el contrario, las importaciones en el componente de bienes de consumo disminuyeron (-1.1%), situándose en 1,374.8 millones de dólares.

En cuanto al valor de las importaciones de zona franca, éstas reflejaron una disminución de 14.7 por ciento interanual, lo cual está vinculado a la reducción en las importaciones en los regímenes de producción de Full Package en 14.9 por ciento interanual y CMT (Cut, Make, Trim) en 14.2 por ciento.

Por otra parte, los ingresos por turismo en el primer trimestre de 2026 alcanzaron 159 millones de dólares (US$113.5 millones primer trimestre de 2025), lo que representó un aumento interanual de 40.1 por ciento. Dentro de los principales indicadores de turismo, se observó un incremento interanual del 33.4 por ciento en el gasto promedio de los turistas y una disminución del 5.6 por ciento en la estadía promedio.

En lo que respecta a los otros ingresos netos de la cuenta corriente, estos alcanzaron 1,116.1 millones de dólares al primer trimestre, lo que representó un crecimiento interanual de 2.2 por ciento.

Por el lado de la cuenta financiera, la economía nicaragüense registró un flujo neto de 776.1 millones de dólares en el primer trimestre (US$310.8 millones en el primer trimestre de 2025). Por su parte, los activos de reserva del Banco Central de Nicaragua (BCN) registraron un aumento de 1,104.7 millones de dólares, debido principalmente a mayores compras netas de divisas, ingresos de préstamos atados a proyectos e intereses recibidos por inversiones en el exterior de las reservas internacionales del BCN.

Finalmente, dentro de la cuenta financiera los ingresos por inversión extranjera directa (IED) al primer trimestre de 2026 ascendieron a 961.4 millones de dólares, reflejando una disminución de 1.3 por ciento interanual. A su vez, la IED neta registró flujos por un monto de 565.4 millones de dólares, siendo 0.9 por ciento superior a lo registrado en el mismo trimestre de 2025.

 

2.5. Intermediación financiera

 

En 2026, la estabilidad financiera nacional ha sido favorecida por el buen desempeño de los principales indicadores macroeconómicos, con la mayoría de las actividades creciendo. Así, el proceso de intermediación financiera continúa mostrando resultados favorables. El sistema bancario y financieras (SBF) refleja solidez, manteniendo niveles adecuados de liquidez y capitalización, superando los requisitos regulatorios. Se destaca el dinamismo de los depósitos del público y una expansión más moderada de la cartera de crédito. Asimismo, se registran niveles adecuados de calidad de la cartera y de rentabilidad.

Particularmente, a junio de 2026, tanto los depósitos del público como la cartera de crédito continuaron registrando crecimiento de dos dígitos. Así, los depósitos crecieron interanualmente 14.4 por ciento (saldo de C$295,446.7 millones) y la cartera de crédito se incrementó en 11.2 por ciento (saldo de C$247,007.2 millones). A su vez, se mantuvieron resultados positivos en la calidad de la cartera, de tal forma que la cartera vigente representó el 95.8 por ciento de la cartera bruta total, mientras el ratio de cartera en mora se ubicó en 1.4 por ciento (1.1% en junio de 2025).

Además, en un contexto de consolidación del proceso de intermediación financiera, los indicadores de liquidez y la adecuación de capital reflejaron una posición sólida. En particular, la cobertura de liquidez se ubicó en 33.5 por ciento en junio de 2026 (34.6% en junio de 2025), mientras que, en mayo, la adecuación de capital se situó en 19.2 por ciento (18.6% en mayo de 2025).

De igual forma, el sector de las microfinancieras ha venido mostrando un desempeño positivo. Así, a junio de 2026 el saldo de cartera de crédito bruta totalizó 23,945.4 millones de córdobas, equivalente a un incremento interanual de 12.6 por ciento. La cartera de crédito de las microfinancieras se encuentra concentrada en tres sectores (82.6% del total): comercio (40.5%), créditos personales (30.6%) y financiamiento de actividades de servicios (11.5%). Por otra parte, el indicador de mora a junio de 2026 se ubica en 4.6 por ciento de la cartera bruta (4.0% en junio de 2025).

En línea con lo anterior, el Índice de Condiciones de Intermediación Financiera (ICIF) continuó reflejando condiciones de intermediación relativamente neutrales, es decir, que la mayoría de los indicadores financieros tuvieron un comportamiento conforme a su promedio histórico. Particularmente, el ICIF registró un valor puntual de -0.14 desviaciones estándar (d.e.) en junio de 2026 (-0.12 en promedio móvil trimestral), con aportes positivos que provienen principalmente de las tasas de interés (0.12 d.e.) y la dinámica de indicadores externos (0.05 d.e.), lo cual se contrarresta por el menor crecimiento de la cartera de crédito (-0.19 d.e.) y la calidad de los activos y su rentabilidad (-0.09 d.e.).

 

2.6. Finanzas públicas

 

La política fiscal continúa propiciando condiciones para el crecimiento económico y asegurando la sostenibilidad de la deuda pública, en línea con el Programa Económico Financiero (PEF). Los indicadores fiscales evidencian equilibrio, respaldados por el incremento de los ingresos tributarios, asociado a la expansión de la actividad económica, y una ejecución prudente del gasto público. Este último se ha mantenido financiado y alineado con las prioridades del Presupuesto General de la República (PGR) y el Marco Presupuestario de Mediano Plazo (MPMP). De este modo, el gasto se ha mantenido focalizado y orientado hacia la inversión en infraestructura productiva, la reducción de la pobreza y la mitigación del impacto social de los choques externos, optimizando simultáneamente los costos de financiamiento. Lo anterior ha consolidado la trayectoria fiscal, otorgando al Gobierno una posición financiera adecuada para hacer frente a eventuales contingencias. Asimismo, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo de los hogares, se han mantenido los esquemas de subsidios y las medidas de contención de precios.

Así, en el acumulado a abril de 2026, el Sector Público No Financiero (SPNF) finalizó con un resultado global superavitario después de donaciones de 33,776.7 millones de córdobas (superávit de C$19,768.1 millones a abril de 2025), explicado principalmente por los resultados superavitarios del Gobierno Central, Alcaldía de Managua, Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR), Empresa Portuaria Nacional (EPN), Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS) y Empresa Administradora de Aeropuertos Nacionales (EAAI).

El comportamiento superavitario del SPNF a abril de 2026 reflejó el crecimiento de los ingresos totales provenientes de la recaudación tributaria del Gobierno General y contribuciones a la seguridad social, lo cual se asocia al dinamismo de la actividad económica. Así, los ingresos totales del Gobierno Central a abril de 2026 registraron un crecimiento acumulado de 24 por ciento, explicado por el desempeño de la recaudación tributaria, en particular del impuesto sobre la renta (IR) (40.5%), impuesto al valor agregado (IVA) doméstico (18.4%) y el IVA de las importaciones (7.6%).

En tanto, en el acumulado a abril de 2026, la erogación del Gobierno Central mostró crecimiento de 2.4 por ciento en concepto de gasto corriente y crecimiento de 29.6 por ciento en la adquisición neta de activos no financieros (ANANF), relacionado con proyectos de inversión del Gobierno Central.

En lo referente a la ejecución del Programa de Inversión Pública (PIP), a mayo de 2026 se registra un monto invertido de 20,419.1 millones de córdobas, con un crecimiento interanual de 13.0 por ciento. Los más altos porcentajes de ejecución fueron obtenidos por el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED), Transferencias municipales a alcaldías, Ministerio de Salud (MINSA), Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), entre otros. Las inversiones dentro del PIP han sido dirigidas a proyectos de mejoramiento de la infraestructura productiva y la atención social.

Respecto al financiamiento, a junio de 2026 el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) colocó Bonos de la República de Nicaragua (BRN) por el equivalente a 39.7 millones de dólares, de los cuales, 37.7 millones de dólares son pagaderos en córdobas y 2.0 millones de dólares son pagaderos en dólares. La tasa de interés promedio de las colocaciones fue de 7 por ciento.

Por el lado del financiamiento externo, a marzo de 2026 se recibieron desembolsos de préstamos por 151.7 millones de dólares, manteniéndose los recursos externos como la principal fuente de financiamiento, que es la que tiene menores costos financieros en comparación con las fuentes relacionadas con el mercado doméstico.

En lo que concierne al saldo de la deuda pública, a abril de 2026 se ubicó en 11,208.3 millones de dólares, representando un 48.5 por ciento del PIB (48.1% al cierre de 2025), nivel considerado sostenible.

En resumen, la situación fiscal se mantiene sólida, y se ha fortalecido el margen para absorber choques y la capacidad de pago de la deuda. En este sentido, la acumulación de ahorros financieros del Gobierno Central respalda el compromiso de salvaguardar la sostenibilidad fiscal y la estabilidad macroeconómica.

 

3. Evolución monetaria

 

 

3.1. Agregados monetarios

 

Las variables monetarias continúan presentando un buen desempeño, consistente con la evolución macroeconómica, generando espacio para apoyar el proceso de intermediación financiera y el crecimiento económico. En este sentido, el numerario y los agregados monetarios registran crecimientos interanuales a junio de 2026. En particular, el numerario registró un crecimiento de 7.6 por ciento interanual, aunque el saldo disminuyó con respecto al cierre de 2025, debido a factores estacionales asociados a la normalización de la demanda de dinero luego de las festividades de fin de año.

Por su parte, los depósitos en moneda nacional y extranjera continuaron aumentando a tasas interanuales de dos dígitos (14.4% y 14.5% respectivamente), propiciando también un crecimiento de dos dígitos de los agregados monetarios más amplios (M2A y M3A).

En este contexto, la base monetaria incrementó en 9.1 por ciento interanual en junio de 2026, no obstante, en términos de saldo, esta reflejó una reducción estacional con relación al cierre de 2025, explicada fundamentalmente por las operaciones del Gobierno Central, asociadas a traslados de depósitos hacia sus cuentas en el BCN en moneda nacional, así como por la colocación neta de títulos del BCN, destacándose las Letras con plazos entre 7 días y 12 meses. Esto fue compensado en parte por la compra neta de divisas en las operaciones cambiarias del BCN, debido a una mayor demanda relativa de córdobas por parte de los agentes económicos y el contexto de entrada de flujos externos.

 

3.2. Tasas de interés

 

Durante el primer semestre de 2026, las tasas de interés activas y pasivas del sistema bancario y financieras registran un comportamiento estable. En este sentido, las tasas de interés pasivas preservan una trayectoria similar a la registrada a lo largo de 2025, principalmente para los depósitos en moneda extranjera. Dado un crecimiento más moderado del crédito, es probable que se hayan reducido los incentivos para captar depósitos, implicando menores presiones al alza en las tasas de interés, lo cual se ha acompañado de un contexto de estabilidad de tasas de interés del entorno internacional y de la política monetaria del BCN.

Asimismo, al desagregar por modalidad, se observa que las tasas de interés de depósitos de ahorro y de certificados de depósitos a plazo del sistema bancario se mantienen sin mayores variaciones. Cabe destacar que los depósitos del público continúan creciendo a buen ritmo, en especial los de ahorro, permitiendo al SBF reducir su endeudamiento con el exterior, el costo de su fondeo total y su exposición a cambios en las tasas externas.

Por otra parte, las tasas de interés activas del SBF se han mantenido estables, principalmente en moneda extranjera. Esto puede asociarse a la dinámica del costo de fondeo del sistema bancario y a indicadores de riesgo de cartera favorables, que han incidido positivamente en sus esfuerzos por expandir su cartera de créditos. A su vez, la tasa de interés activa promedio ponderada de las microfinancieras se mantiene sin cambios sustanciales.

Finalmente, el rendimiento del mercado de valores continuó presentando el comportamiento a la baja mostrado desde 2024, reflejando la reducción observada en las tasas de interés de Letras del BCN denominadas en córdobas, principalmente a lo largo de 2025. En tanto, al primer semestre de 2026, las tasas de colocaciones de Bonos de la República de Nicaragua (BRN) se han mantenido estables.

 

3.3. Reservas Internacionales Brutas

 

El desempeño de la política monetaria, en coordinación con la política fiscal, contribuyó al fortalecimiento de las Reservas Internacionales Brutas (RIB) del BCN. En este contexto, durante el primer semestre de 2026, las RIB aumentaron en 1,483.9 millones de dólares. Este incremento se explicó principalmente por las compras netas de divisas mediante las operaciones cambiarias del BCN, la entrada de recursos externos al Sector Público No Financiero (SPNF) y los intereses recibidos por las inversiones de reservas internacionales del BCN, y fue compensado parcialmente por los pagos del servicio de la deuda externa y la reducción del saldo de las cuentas netas del SPNF. En este sentido, en junio de 2026, las RIB se situaron en 9,808.6 millones de dólares, consistente con una cobertura de 4.6 veces la base monetaria, lo que permite alcanzar una posición de reservas que potencia la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente.

 

4. Política monetaria

 

 

4.1. Tasa de Referencia Monetaria

 

En el primer semestre de 2026, dentro de un entorno macroeconómico favorable de crecimiento económico, aunque con incertidumbre proveniente del contexto internacional, el BCN continuó orientando sus decisiones de política monetaria a apoyar la administración de liquidez del sistema financiero y propiciar condiciones monetarias que favorezcan la intermediación financiera. Así, la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) se ha establecido considerando las condiciones monetarias internas y externas, enmarcándose en el cumplimiento del objetivo fundamental del BCN, de propiciar la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos. En este sentido, el BCN sigue preservando una política monetaria equilibrada, dejando que el balance monetario sea consistente con la estabilidad de la moneda y el respaldo del tipo de cambio.

En particular, el BCN redujo la TRM en 25 puntos básicos en enero, situándola en 5.75 por ciento, para luego mantenerla en este nivel durante el resto del primer semestre. Asimismo, redujo en la misma magnitud las tasas de ventanillas de Reportos Monetarios (VRM) y Depósitos Monetarios (VDM) a plazo de 1 día, ubicándolas en 7.00 por ciento y 4.50 por ciento, respectivamente, manteniéndose así la amplitud del corredor de tasas de interés. En línea con los movimientos de la TRM, se aplicaron reducciones de igual magnitud para todos los plazos disponibles en las tasas de interés de Depósitos Monetarios y Títulos de Inversión (TIN), en moneda nacional y extranjera.

En cuanto a las tasas de interés en la subasta de Letras del BCN en moneda nacional, durante el primer semestre de 2026, han preservado su nivel en todos sus plazos al considerarse las expectativas de las tasas de interés internacionales y las condiciones monetarias internas, luego de un proceso de reducciones graduales realizado entre marzo de 2024 y enero de 2026, principalmente para los plazos de 3 a 12 meses. Asimismo, las tasas de interés de las Letras del BCN en moneda extranjera se han mantenido estables, posterior a disminuciones graduales entre octubre de 2025 y enero de 2026 en todos sus plazos.

 

4.2. Instrumentos de política monetaria

 

 

4.2.1. Posición neta de instrumentos

 

El uso de los instrumentos monetarios del BCN facilitó la administración de liquidez del sistema financiero. Así, al primer semestre de 2026, el resultado neto de los instrumentos de política monetaria en moneda nacional fue de una absorción de liquidez, asociada a las operaciones de mercado abierto (OMA) y el aumento del encaje legal, lo cual fue parcialmente contrarrestado por el pago neto de Depósitos Monetarios. Esta absorción de liquidez se observó en mayor parte durante el primer trimestre, fundamentalmente a través de la colocación neta de Letras a plazo de 7 días o más.

De igual forma, se registró una posición de absorción de liquidez en los instrumentos de política monetaria en moneda extranjera, mediante el aumento del encaje legal y la colocación neta de Letras en dólares, compensado en parte por el pago neto de Depósitos Monetarios. Esta absorción de liquidez se observó durante el segundo trimestre, luego de una expansión observada en el primer trimestre.

Así, durante el primer semestre de 2026, el BCN mantuvo una participación más activa en el mercado monetario a través de sus OMA, absorbiendo liquidez en córdobas y dólares en el mercado monetario. Con respecto a los instrumentos en moneda nacional, las Letras a 7 días o más representaron el instrumento con mayor peso de absorción, seguido del encaje legal. Es importante señalar que la colocación neta de Letras en moneda nacional con plazos de 7 días o más registrada en lo que va de 2026, se ha asociado a las condiciones de liquidez del sistema financiero y la política de tasas de interés del BCN.

Por otro lado, el sistema financiero continúa manteniendo una demanda relativamente baja por Letras y Depósitos Monetarios en dólares, utilizándose principalmente para la administración de su liquidez de corto plazo. En este sentido, el resguardo de recursos en moneda extranjera en el BCN obedece a motivos precautorios, no obstante, los instrumentos del BCN también se presentan como una alternativa a instrumentos emitidos en el exterior a fin de obtener rendimientos.

 

4.2.2. Operaciones de Mercado Abierto

 

Las Operaciones de Mercado Abierto, que incluyen Reportos Monetarios, Letras y Títulos de Inversión, fueron utilizadas ampliamente frente a las necesidades y excedentes de liquidez del sistema financiero, realizándose operaciones de inyección y absorción de liquidez con regularidad, en dependencia de las condiciones de liquidez en el mercado monetario.

 

Reportos Monetarios

 

El BCN continuó proveyendo liquidez de corto plazo a través de las operaciones de Reportos Monetarios a fin de atender requerimientos transitorios de liquidez de los bancos, fundamentalmente a través del mecanismo de ventanilla. Así, se continuó observando demanda de Reportos Monetarios, cuyas contrataciones se realizaron en su totalidad a través del mecanismo de ventanilla al plazo de 1 día. Cabe destacar que durante el primer semestre de 2026 se han reducido las operaciones con este instrumento con relación a años previos, lo cual es consistente con el desempeño del sistema financiero en términos de su gestión de liquidez.

 

Letras del BCN

 

Las Letras del BCN en moneda nacional continuaron siendo el principal instrumento para absorber excedentes de liquidez en el mercado monetario. El BCN utilizó sus Letras a plazo de 1 día para que los bancos gestionen sus excedentes de liquidez operativa diaria, y Letras a plazo de 7 días a 12 meses para la gestión de liquidez estructural. En particular, aumentó la demanda con relación a lo observado en el mismo período de 2025, resultando en un aumento de las colocaciones brutas.

A su vez, se registraron mayores colocaciones netas en los plazos de 7 días a 12 meses, que continuaron constituyendo una alternativa de inversión para los excedentes de liquidez en córdobas del sistema financiero, apoyándose en las mayores disponibilidades de liquidez en córdobas por parte del sistema financiero y la política de tasas de interés del BCN. Por otra parte, se mantiene un saldo relativamente estable de Letras del BCN en moneda extranjera, el cual se dispone para facilitar la administración de liquidez en dólares de la banca.

 

Títulos de Inversión

 

En el caso de los Títulos de Inversión (TIN) en moneda nacional, en el primer semestre de 2026, se observó una demanda por 36.6 millones de córdobas. Por su parte, para los TIN en moneda extranjera, se observó una demanda de 0.6 millones de dólares, cuyas colocaciones se realizaron en los plazos de 1, 3, 6 y 12 meses.

 

4.2.3. Depósitos Monetarios

 

A junio de 2026, los Depósitos Monetarios en moneda nacional tuvieron una importante participación en la absorción de liquidez, observándose un mayor monto colocado con relación al mismo período de 2025. Los bancos utilizaron este instrumento principalmente al plazo de 1 día, a pesar de que los plazos disponibles abarcan hasta 30 días. Con relación a los Depósitos Monetarios en moneda extranjera, se observó demanda continua de parte de los bancos para administrar su liquidez de corto plazo.

 

4.2.4. Encaje legal

 

En el primer semestre de 2026, se observó un sobrecumplimiento de los requerimientos de encaje legal en córdobas y en dólares, tanto en la medición diaria como en la catorcenal. En este contexto, se ha registrado un aumento del saldo de encaje en córdobas y dólares con respecto al cierre de 2025, lo cual se relaciona con el aumento de los depósitos del público en ambas monedas a pesar de la mayor demanda de instrumentos monetarios en córdobas.

 

4.2.5. Préstamos de liquidez

 

Los préstamos de liquidez tienen el propósito de asistir a los bancos y sociedades financieras reguladas cuando experimenten disminución en su liquidez, siempre y cuando se mantengan solventes. No obstante, ante las condiciones adecuadas de liquidez que prevalecen en la economía, esta facilidad permanece sin uso por parte de la banca.

 

4.2.6. Financiamiento excepcional

 

El financiamiento excepcional es una facultad conferida al BCN por la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero aprobada en diciembre de 2024. Mediante este instrumento, bajo situaciones excepcionales que pongan en riesgo la estabilidad económica y/o la estabilidad financiera, el BCN puede otorgar financiamiento excepcional a bancos y sociedades financieras reguladas. En consecuencia, este tipo de financiamiento se aprobará cuando sea necesario.

 

5. Política cambiaria

 

 

5.1. Tipo de cambio

 

Con el propósito de atender su objetivo fundamental de estabilidad de la moneda nacional, el BCN continúa utilizando la política cambiaria para anclar los ajustes de precios y las expectativas de los agentes económicos. Para el año 2026, el BCN mantiene la tasa de deslizamiento del tipo de cambio del córdoba con respecto al dólar de los Estados Unidos de América en cero por ciento (0%) anual, lo que se sustenta en un contexto macroeconómico favorable (crecimiento económico sostenido, inflación contenida, sistema financiero sólido, cuentas externas balanceadas y mercado de divisas equilibrado) y un marco adecuado de política monetaria y financiera.

El tipo de cambio oficial del BCN se mantiene en 36.6243 córdobas por dólar. Al cierre de junio de 2026, el tipo de cambio promedio ponderado de compra y venta de mercado se situó en 36.6309 y 36.9643 córdobas por dólar, respectivamente. Dado que el deslizamiento del tipo de cambio oficial es de cero por ciento anual, las fluctuaciones del tipo de cambio de mercado obedecen exclusivamente a las variaciones en la oferta y demanda de divisas, las cuales se reflejan indirectamente a través de las operaciones cambiarias del BCN.

En este contexto, la brecha cambiaria permanece por debajo de la comisión por venta de divisas del BCN. Durante el primer semestre de 2026, el BCN no enfrentó demanda del sistema financiero para la venta de divisas y, por el contrario, continuó con compras netas, manteniéndose la tendencia de los años previos. El BCN ha realizado estas compras netas de divisas para mantener el equilibrio monetario y satisfacer la mayor demanda por córdobas. Así, el volumen de compras superó el registrado en el mismo período de 2025, impulsado por la mayor oferta de dólares derivada de los flujos externos.

 

5.2. Mercado cambiario

 

En lo que va de 2026, el mercado cambiario sigue reflejando dinamismo, favorecido por el crecimiento económico y la entrada de flujos externos al país. Los bancos, financieras y casas de cambio continuaron registrando compras netas de divisas con el público. De igual forma, el BCN realizó compras netas al sistema financiero, contribuyendo así al equilibrio monetario. En el acumulado al mes de junio de 2026, las operaciones totales del mercado cambiario alcanzaron un monto de 12,927.8 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual del 13.7 por ciento, respecto a igual período de 2025. Cabe señalar que, del monto total transado en el mercado cambiario, el 84.2 por ciento provino de las operaciones realizadas entre el sistema financiero y el público, mientras que un 11.7 por ciento correspondió a operaciones cambiarias del BCN.

Así, las compras netas de divisas, tanto en las operaciones cambiarias del BCN como en la mesa de cambio del sistema financiero con el público, aunadas a las acciones de política monetaria del BCN y a la coordinación con la política fiscal, se han reflejado en un fortalecimiento de las RIB, lo que garantiza la estabilidad del régimen cambiario vigente y la capacidad de la autoridad monetaria de proveer liquidez al sistema bancario y financieras.

Por otra parte, en abril de 2025, el Consejo Directivo Monetario y Financiero aprobó la Norma sobre el Mercado de Cambio y Operaciones con Divisas, la cual amplía los mecanismos de intervención del BCN en el mercado cambiario, permitiéndole realizar, además de operaciones de contado a un tipo de cambio establecido a través de la mesa de cambio, operaciones a futuro, subastas para la compra y venta de divisas y cualquier otro mecanismo que autorice el BCN. En esta línea, a partir de septiembre de 2025 se estableció el mecanismo de “Otras Operaciones de Compra y Venta de Dólares en el Mercado Interbancario”, que en febrero de 2026 pasó a denominarse “Compraventa de Divisas en el Mercado de Cambios” y se amplió el grupo de participantes con los cuales el BCN puede implementar operaciones de compraventa de divisas a través de la recepción de ofertas.

Los participantes en este mecanismo son los bancos y sociedades financieras, regulados y supervisados por la SIBOIF; los proveedores de servicios de pagos de compraventa y/o cambio de monedas, autorizados por el BCN; y otras entidades autorizadas para formar parte del mercado de cambio, a quienes el BCN autorice la realización de estas operaciones. Dichos participantes deben mantener cuentas corrientes generales en el BCN, en córdobas y dólares de los Estados Unidos de América. En esta modalidad de operaciones cambiarias el tipo de cambio puede ser mayor que el tipo de cambio oficial vigente el día de la oferta. Así, es importante señalar que, durante el primer semestre del año 2026, la mayoría de las operaciones del BCN en el mercado cambiario se realizaron a través de este mecanismo.

 

5.3. Brecha cambiaria

 

El contexto de mayores flujos de divisas durante el primer semestre de 2026 condujo a que el mercado cambiario se desarrollara sin desequilibrios de oferta y demanda, resultando en una brecha cambiaria promedio entre el tipo de cambio de venta y el oficial de 0.91 por ciento a junio de 2026 (0.68% a junio de 2025). Aunque en el segundo trimestre se registró una ampliación de la brecha, alcanzando 1.01 por ciento en promedio en junio, esta se mantuvo por debajo de la comisión que aplica el BCN por la venta de divisas en la mesa de cambio, que es del 2 por ciento.

 

6. Perspectivas

 

Las perspectivas de la economía nicaragüense se mantienen positivas, considerando la permanencia de fundamentos sólidos y una trayectoria de políticas macroeconómicas adecuadas, a pesar de la materialización de eventos adversos del entorno internacional que podrían tener incidencia en la economía doméstica. En este contexto, se mantienen la mayoría de las proyecciones de la nota de Perspectivas Macroeconómicas 2026 publicada en abril.

Los resultados de los escenarios de proyección del PIB, con base en los últimos datos observados del PIB al primer trimestre de 2026 y del IMAE de abril de 2026, indican tasas de crecimiento estables y consolidadas alrededor del nivel potencial a mediano plazo. En consecuencia, el BCN mantiene la proyección de crecimiento de la actividad económica en un rango de 3.5 – 4.5 por ciento para 2026, con la expectativa de que se mantenga la dinámica positiva en la mayoría de los sectores de la economía. En este entorno, se prevé que el empleo continúe estable en 2026, evolucionando en correspondencia con la actividad económica, de forma que la tasa de desempleo promedio se ubique en el rango de 3.0 – 3.5 por ciento.

En cuanto a la inflación, el BCN mantiene un rango de proyección de 2.5 – 3.5 por ciento para 2026, sustentado en un marco de política fiscal, monetaria y cambiaria adecuado, con políticas de subsidio del Gobierno y una tasa de deslizamiento cambiario de cero por ciento, que propician la estabilidad de precios y mitigan las presiones de precios derivadas del contexto externo. Si bien se mantiene el pronóstico para 2026, este se encuentra condicionado a la disminución de las presiones de precios internacionales en el segundo semestre y a las perspectivas de un ciclo de producción agropecuaria adecuado.

Por el lado del sector externo, se aumenta la proyección de un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos a un rango de 7.0 – 8.0 por ciento del PIB en 2026 (5.0 – 6.0% estimado en abril), sustentado en el superávit obtenido en el primer trimestre (15.5% del PIB), la continuidad del crecimiento de las exportaciones de mercancías y considerando un impacto neto moderado sobre el comercio exterior de los choques externos vinculados a los conflictos geopolíticos y políticas arancelarias. Asimismo, se espera que las reservas internacionales continúen fortaleciéndose, de manera consistente con las proyecciones fiscales y monetarias y del resto de balances macroeconómicos, garantizando la estabilidad del mercado cambiario.

En el ámbito de la política monetaria, el BCN considera que el nivel actual de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) es consistente con los objetivos de crecimiento y de estabilidad de la intermediación financiera; no obstante, considerará ajustes en función de la evolución de las condiciones monetarias internas y externas. La política de tasas de interés del BCN, junto con el resto de sus instrumentos monetarios, continuará enfocada en favorecer la intermediación financiera y la movilización del crédito, con el propósito de apoyar el crecimiento económico.

Las proyecciones del BCN, y en particular las perspectivas de fortalecimiento de las reservas internacionales, son consistentes con las proyecciones fiscales del Gobierno, las cuales son elaboradas bajo un marco de política fiscal prudente, comprometido con la sostenibilidad financiera del sector público y la generación de amortiguadores fiscales para afrontar choques. En este contexto, la coordinación estrecha de la política fiscal, monetaria y financiera continuará siendo un factor fundamental del marco de políticas nacionales que garantiza la estabilidad macroeconómica del país.

Para finalizar, si bien las perspectivas macroeconómicas para 2026 son favorables, persisten riesgos que podrían incidir sobre la evolución de variables económicas, como la permanencia de los conflictos geopolíticos a nivel mundial que deriven en mayores afectaciones a las cadenas de suministro, aumentos de precios del petróleo, inestabilidad en los flujos de comercio, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. A nivel doméstico, las condiciones climáticas de El Niño podrían afectar temporalmente la producción agropecuaria y los precios de alimentos.

No obstante, la economía nicaragüense ha dado muestras de fortalezas, como el grado de apertura comercial alcanzado, la atracción de inversión privada y flujos externos, y el dinamismo del proceso de intermediación financiera, que pudieran incluso propiciar indicadores económicos mejores a los proyectados. Adicionalmente, la estabilidad del sistema financiero y la adecuada coordinación de las políticas fiscales, monetarias y financieras contribuyen a salvaguardar un entorno macroeconómico favorable. Finalmente, es importante mencionar que el fortalecimiento del marco regulatorio monetario y financiero realizado a finales de 2024 y durante 2025 aumentó el conjunto de herramientas a disposición de las autoridades monetarias y financieras para mitigar el impacto de choques a los que está expuesta la economía.